UNIDAD III
Preguntas
¿Qué es una competencia?
De acuerdo con el proyecto DeSeCo de la OCDE (2002,
p. 8):
Una competencia es la capacidad para responder a
las exigencias individuales o sociales o para realizar una actividad o una
tarea.
Cada competencia reposa
sobre una combinación de habilidades prácticas y cognitivas interrelacionadas,
conocimientos (incluyendo el conocimiento tácito), motivación, valores,
actitudes, emociones y otros elementos sociales y de comportamiento que pueden
ser movilizados conjuntamente para actuar de manera eficaz.
En “Competencias clave
para un aprendizaje a lo largo de la vida” elaborado bajo los auspicios de la Dirección General de Educación y
Cultura de la Comisión Europea
(2004, p. 4 y 7):
Se considera que el
término "competencia" se refiere a una combinación de destrezas,
conocimientos, aptitudes y actitudes, y a la inclusión de la disposición para
aprender, además del saber cómo. Las competencias clave representan un paquete
multifuncional y transferible de conocimientos, destrezas y actitudes que todos
los individuos necesitan para su realización y desarrollo personal, inclusión y
empleo.
¿Cuáles son los elementos de
una competencia?
- Capacidad de análisis y síntesis.
- Capacidad de organizar y planificar.
- Conocimientos generales básicos.
- Comunicación oral y escrita.
- Conocimiento de una segunda lengua.
- Habilidades de gestión de la información.
- Resolución de problemas,
- Toma de decisiones.
- Capacidad crítica y autocrítica.
- Trabajo en equipo e interdisciplinario.
- Compromiso ético.
- Capacidad de aplicar los conocimientos en la práctica.
- Habilidades de investigación.
- Capacidad de aprender.
- Capacidad para adaptarse a nuevas situaciones.
- Creatividad.
- Liderazgo.
- Habilidad para trabajar de forma autónoma.
- Diseño y gestión de proyectos.
- Iniciativa y espíritu emprendedor.
- Preocupación por la calidad.
¿Qué competencias se desarrollan en la
educación preescolar y primaria?
En la educacion
preescolar (SEP. PEP 2011, p.p 14) tiene como finalidad principal propiciar que los alumnos integren sus
aprendizajes y los utilicen en su actuar cotidiano. Además, establece que una
competencia es la capacidad que una persona tiene de actuar con eficacia en
cierto tipo de situaciones mediante la puesta en marcha de conocimientos,
habilidades, actitudes y valores. Implica que la educadora haga que las niñas y
los niños aprendan más de lo que saben acerca del mundo y sean personas cada
vez más seguras, autónomas, creativas y participativas; ello se logra mediante
el diseño de situaciones didácticas que les impliquen desafíos: que piensen, se
expresen por distintos medios, propongan, distingan, expliquen, cuestionen,
comparen, trabajen en colaboración, manifiesten actitudes favorables hacia el
trabajo y la convivencia, etcétera.
En el trabajo educativo deberá tenerse presente que
una competencia no se adquiere de manera definitiva: se amplía y se enriquece
en función de la experiencia, de los retos que enfrenta el individuo durante su
vida, y de los problemas que logra resolver en los distintos ámbitos en que se
desenvuelve.
En la educacion primaria (SEP. PEP 2011, p.p 45)
propician que los alumnos movilicen sus saberes dentro y fuera de la escuela;
esto es, que logren aplicar lo aprendido en situaciones cotidianas y
consideren, cuando sea el caso, las posibles repercusiones personales, sociales
o ambientales, por lo que plantea el desarrollo de competencias. Es decir, se
pretende favorecer que los alumnos adquieran y apliquen conocimientos, así como
fomentar actitudes y valores que favorezcan la convivencia, y el cuidado y
respeto por el ambiente.
¿De qué manera se articula el enfoque por
competencias planteado en los planes de estudio de educación primaria y
preescolar?
En el mundo contemporáneo cada vez son más altos
los niveles educativos requeridos a hombres y mujeres para participar en la
sociedad y resolver problemas de carácter práctico. En este contexto es
necesaria una educación básica que contribuya al desarrollo de competencias
amplias para mejorar la manera de vivir y convivir en una sociedad cada vez más
compleja; por ejemplo, el uso eficiente de herramientas para pensar, como el
lenguaje¸ la tecnología, los símbolos y el propio conocimiento; la capacidad de
actuar en grupos heterogéneos y de manera autónoma.
Una competencia implica un saber hacer
(habilidades) con saber (conocimiento), así como la valoración de las
consecuencias de ese hacer (valores y actitudes). En otras palabras, la
manifestación de una competencia revela la puesta en juego de conocimientos,
habilidades, actitudes y valores para el logro de propósitos en contextos y
situaciones diversas, por esta razón se utiliza el concepto “movilizar
conocimientos” (Perrenoud, 1999). Lograr que la educación básica contribuya a
la formación de ciudadanos con estas características implica plantear el
desarrollo de competencias como propósito educativo central.
¿Cómo promueve la escuela
preescolar el desarrollo de las competencias lingüísticas en el niño?
Cuando las niñas y los niños llegan a la educación
preescolar, en general poseen una competencia comunicativa: hablan con las
características propias de su cultura, usan la estructura lingüística de su
lengua materna y la mayoría de las pautas o los patrones gramaticales que les
permiten hacerse entender; saben que pueden usar el lenguaje con distintos
propósitos: manifestar sus deseos, conseguir algo, hablar de sí mismos, saber
acerca de los demás, crear mundos imaginarios mediante fantasías y
dramatizaciones, etcétera.
La incorporación a la escuela implica usar un
lenguaje con un nivel de generalidad más amplio y referentes distintos a los
del ámbito familiar; proporciona a las niñas y los niños oportunidades para
tener un vocabulario cada vez más preciso, extenso y rico en significados, y
los enfrenta a un mayor número y variedad de interlocutores. Por ello, la
escuela se convierte en un espacio propicio para el aprendizaje de nuevas
formas de comunicación, donde se pasa de un lenguaje de situación –ligado a la
experiencia inmediata– a un lenguaje de evocación de acontecimientos pasados,
reales o imaginarios.
Visto así, el progreso en el dominio del lenguaje
oral significa que las niñas y los niños logren estructurar enunciados más
largos y mejor articulados, y potencien sus capacidades de comprensión y
reflexión sobre lo que dicen, cómo lo dicen y para qué lo dicen. Expresarse por
medio de la palabra es una necesidad para ellos y es tarea de la escuela crear
oportunidades para que hablen, aprendan a utilizar nuevas palabras y
expresiones, y logren construir ideas más completas y coherentes, así como
ampliar su capacidad de escucha. (SEP. PEP 2011, p.p 42-43)
¿Realmente impacta la escuela
preescolar en el desarrollo de las competencias comunicativas?
La educadora debe tener presente que quienes
ingresan al primer grado de preescolar están por cumplir o tienen tres años de
edad y que, mientras más pequeños, las diferencias son más notorias y
significativas, y las herramientas lingüísticas pueden parecer limitadas. Hay
niñas y niños que cuando inician su educación preescolar tienen formas de
hablar que son comprensibles sólo para sus familias (o la gente que se encarga
de su cuidado) o señalan los objetos que desean en lugar de usar la expresión
verbal. Para enriquecer su lenguaje, los más pequeños requieren oportunidades
de hablar y escuchar en intercambios directos con la educadora; los cantos, las
rimas, los juegos, los cuentos son elementos no sólo muy atractivos sino
adecuados para las primeras experiencias escolares (esto es válido para niños
pequeños y también para quienes han tenido pocas oportunidades en sus ambientes
familiares).
Las capacidades de habla y escucha de los alumnos
se fortalecen cuando se tienen múltiples oportunidades de participar en
situaciones en las que hacen uso de la palabra con diversas intenciones. (SEP.
PEP 2011, p.p 43)
No hay comentarios:
Publicar un comentario